Dónde está el colon

Dónde está el colon

Nuestro sistema digestivo, encargado de digerir y absorber los alimentos, está compuesto de una serie de órganos huecos que componen juntos un largo recorrido de varios metros de distancia. Se llaman en conjunto tubo digestivo, y el colon es una de las últimas porciones del mismo.

Este órgano participa en la absorción de líquidos de los alimentos, tiene una gran cantidad de bacterias aún en su estado sano, y es el responsable de varias enfermedades que debemos conocer. Pero, antes que nada, ¿dónde está el colon?

Dónde está el Colon y su fisiología

El colon se encuentra en el abdomen. Es un órgano alargado que se extiende bordeando el abdomen en casi toda su extensión. La porción correspondiente al reborde derecho se denomina colon ascendente, la correspondiente al reborde superior es el colon transverso, y a la que delimita el reborde izquierdo se le llama colon descendente.

También tiene una pequeña porción llamada sigmoides que se conecta con el recto, y en su totalidad se le denomina marco cólico.

Fisiologia del colon

En su trayecto, el colon se relaciona con casi todos los órganos del abdomen. En el centro discurre el intestino delgado, y en la parte de afuera está en contacto con el hígado, los riñones, el páncreas, el bazo, y la pared interna del abdomen, llamada peritoneo.

Junto al intestino delgado, el colon tiene también un sistema de vasos sanguíneos especiales llamado sistema porta, que se encarga de llevar los nutrientes absorbidos directamente hacia el hígado para ser filtrados.

Por último, merece especial mención el sistema nervioso entérico. Se trata de una compleja red de más de 200 millones de nervios conectados a la totalidad del tubo digestivo, incluido el colon. Es un sistema nervioso independiente del cerebro y lo suficientemente extenso como para que algunos autores le llamen un “segundo cerebro”.

Funciones del colon

Una vez que ya sabemos dónde está el colon es interesante conocer cuáles son sus funciones.

Después de pasar por el intestino delgado, los alimentos atraviesan el colon antes de ser expulsado en forma de heces. Al entrar, todavía son en gran parte líquidos, y es en el colon donde la mayor parte del agua de los alimentos es absorbida para formar heces más sólidas.

Sin embargo, el colon también secreta moco y puede liberar agua y electrolitos según el contenido intestinal. Este órgano también participa en la absorción de nutrientes, en menor grado que el intestino delgado, pero una de sus principales características es la gran cantidad de bacterias que almacena.

El colon tiene bacterias en abundancia, que no necesariamente son malas sino todo lo contrario. Necesitamos a las bacterias normales del colon pues son las que ocupan el espacio sin hacernos daño y compiten con otros microorganismos que sí nos enfermarían.

Además, recientes investigaciones han mostrado que probablemente ésta microflora bacteriana tenga influencia no solamente en el colon sino también en condiciones de salud como la obesidad y las enfermedades autoinmunes.

En toda su extensión, el colon cuenta con millones de nódulos linfáticos con fuerte actividad inmune. Éstos actúan en asociación con la flora intestinal para regular la respuesta inmune del resto del cuerpo, así como la inflamación y otros procesos similares.

Es por ello que muchos alimentos prebióticos que mejoran la flora intestinal también logran mejorar la respuesta inmune y el estado inflamatorio. El mismo motivo por el cual los bebés, quienes apenas están empezando a formar su flora intestinal, son más propensos a algunas enfermedades gastrointestinales.

Al igual que en los intestinos, las paredes del colon tienen una prominente capa muscular que se contrae para impulsar el contenido alimentario en su recorrido por el tubo digestivo. Como el epitelio del colon absorbe casi todo el líquido de los alimentos, al finalizar el recorrido pueden resultar heces duras y difíciles de movilizar. Es entonces cuando la fibra de la dieta ayuda a ablandar las heces y facilita el tránsito intestinal.

Enfermedades comunes del colon

Después de haber repasado dónde está el colon y cuáles son sus funciones, veamos ahora cuáles son las enfermedades del colon que se dan con más frecuencia.

Diarrea

Al estar en íntimo contacto con el líquido de las heces, el colon es el principal órgano responsable de los episodios de diarrea. El intestino grueso trabaja con concentraciones de soluto y solvente, y algunas moléculas y toxinas en particular pueden hacerle secretar excesivas cantidades de líquido en vez de reabsorberlo.

Aumenta la cantidad de líquido dentro del colon y se sigue secretando a un ritmo que no puede reabsorberse, las paredes del colon reaccionan a la presión del contenido y buscan expulsarlo. El resultado final son heces líquidas abundantes que en ocasiones pueden deshidratar al individuo en cuestión de horas, sobre todo si se trata de infantes y adultos mayores.

Estreñimiento

Al otro extremo de la balanza se encuentra el estreñimiento, las heces compactas y duras, difíciles de expulsar. En ocasiones pueden impactarse las heces endurecidas en la ampolla rectal y empeorar aún más el problema.

Generalmente el estreñimiento se debe a una dieta desproporcionadamente baja en fibras. Es la fibra de la dieta la que provee a las heces una textura más esponjosa y fácil de movilizar, y en la mayoría de los casos el aumento de su consumo puede mejorar el estreñimiento de forma significativa.

Por el esfuerzo y los aumentos de presión que experimenta el colon ante el estreñimiento la mucosa puede terminar evaginándose en forma de pequeñas bolsas llamadas divertículos que posteriormente se pueden complicar y causar un cuadro especialmente doloroso.

Colon Irritable

Sin ninguna causa aparente, el colon puede comenzar a cambiar el ritmo de movimiento alternando entre diarrea y estreñimiento, distenderse, retener gases, y causar un cuadro clínico doloroso similar a una colitis.

Se trata de colon irritable, y generalmente responde a factores ambientales, con un fuerte componente psicológico. Dada la amplia inervación en todo el tubo digestivo, no es de extrañar que elementos como el estrés, los cambios de estado de ánimo y la ansiedad causen síntomas gastrointestinales sin presencia de infección ni alteraciones en la morfología o el metabolismo intestinal.

Diferentes medicamentos pueden aliviar los síntomas, y ciertas intervenciones psicológicas como la psicoterapia pueden ayudar a disminuir la cantidad y severidad de los episodios.

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