Dónde está el apéndice

Dónde está el apéndice

¿Sabes dónde está el apéndice y para qué sirve? Este órgano es sumamente popular, y quizá es el que tiene la peor de las famas. El apéndice es objeto de controversia, dado que algunos lo consideran un órgano vestigial de la evolución humana, mientras que otros afirman que es tan sólo una extensión del colon.

Lo cierto es que el apéndice se lleva la mala fama de enfermar a los niños y jóvenes, a veces también a los mayores, y pocos se imaginan que pueda tener alguna función útil. Pero, ¿dónde está el apéndice, qué utilidad tiene, y cuáles son sus enfermedades más comunes?

Estas preguntas serán respondidas a lo largo del artículo para conocer mejor a este infame anexo de nuestro sistema gastrointestinal en el que participan otros órganos como el estómago, el intestino grueso, el intestino delgado, el páncreas, el hígado, o el bazo.

¿Dónde está el apéndice?

El apéndice se encuentra en la porción inicial del colon ascendente, en una región llamada “ciego”, y no es más que un pequeño saco alargado que se conecta al intestino grueso como el dedo de un guante. Tal región se encuentra en la parte baja del abdomen, a la derecha, una zona anatómica denominada “fosa ilíaca derecha”.

En esta primera porción del colon hay una cantidad importante de bacterias y el tránsito intestinal se reduce para descomponer y reducir mejor algunas sustancias que de otra forma serían difícilmente absorbidas. Por lo tanto, en el ciego, a las puertas del apéndice, generalmente hay bastante contenido intestinal.

El lugar donde está situado el apéndice generalmente se determina trazando una línea imaginaria entre el ombligo y la cresta ilíaca, el hueso que delimita las caderas. En el punto medio de ésta línea imaginaria se encuentra el punto de McBurney, donde generalmente se sitúa el apéndice. Sin embargo, puede tener diferentes localizaciones anatómicas menos comunes que hacen más difícil su localización.

Funciones del apéndice… ¿sirve para algo?

Una vez ya sabemos dónde se encuentra el apéndice también es interesante conocer cuáles son sus funciones, y si realmente sirve para algo.

El apéndice no solo se encuentra allí para causar problemas. Aunque se ha pensado que es un órgano vestigial, un remanente inútil de una evolución incompleta, lo cierto es que se ha determinado que las especies animales que tienen apéndice también poseen mayor cantidad de tejido linfoide en la porción inicial del colon, el ciego.

El apéndice y el ciego están en un área en la que es abundante la cantidad de bacterias y tejido linfático presente. Este tejido sirve para modular la respuesta del sistema inmune y para propiciar las defensas naturales del cuerpo.

Esto significa que el apéndice, desde su posición casi imperceptible, puede estar relacionado con el desarrollo y la modulación de la inmunidad. Lo hace al proteger y mantener la flora bacteriana normal del intestino grueso, estimulando el crecimiento de bacterias que protegen a nuestro sistema digestivo de la colonización por bacterias dañinas.

Algunos estudios afirman que ciertos problemas gastrointestinales como la colitis, las diarreas y vómitos son más comunes en pacientes a quienes se les ha extirpado el apéndice. De forma que, aunque no es un órgano vital, puede tener mucho más significado para nuestra salud del que generalmente se le atribuye.

Dónde se encuentra el apéndice

Las enfermedades del apéndice más comunes

Ahora que ya hemos visto dónde está el apéndice y cuáles son sus funciones vamos a ver cuáles son las enfermedades del apéndice más habituales.

Apendicitis

La afección más común del apéndice es la apendicitis. Es más común en la niñez, la pubertad, y la adolescencia que en períodos posteriores, pero tal cosa no significa que un anciano no pueda desarrollar la condición.

El motivo por el que ocurre es variado, pero generalmente responde a una formación dura de heces llamada fecalito, la cual ocluye la luz del apéndice y convierte este pequeño saco en un caldo de bacterias que se va engrosando progresivamente hasta hacerse doloroso.

El dolor del apéndice puede estar al principio en todo el abdomen, pero con el tiempo se localiza únicamente en la zona baja del abdomen, a la derecha, en el punto de McBurney. Al poco tiempo, el dolor se hace tan intenso que no permite caminar con normalidad, y termina siendo una emergencia que debe resolverse de inmediato o puede atentar con nuestra propia vida.

Plastrón Apendicular

Cuando una apendicitis se complica, el apéndice puede reventar vaciando su contenido en la cavidad abdominal. Si eso ocurre, la vida del paciente está en juego, y se trata de una emergencia sumamente grave.

Sin embargo, en ocasiones el apéndice inflamado es rodeado por asas intestinales y grasa abdominal, que lo cubren formando una masa compacta que no permite que el apéndice se perfore y vacíe su contenido en la cavidad abdominal.

Se trata de una apendicitis complicada que necesitará pasos previos antes de resolverse con una cirugía. No en todos los casos necesita realizarse una apendicectomía por plastrón apendicular, pero es una opción muy viable en muchos casos.

Dónde está situado el apéndice

¿Cómo reconocer una apendicitis?

La apendicitis es una condición que los pacientes suelen sospechar con mucha frecuencia. Sin embargo, muchos tipos de dolor pueden simular una apendicitis, tales como una tiflitis (inflamación del ciego), un cólico nefrítico por cálculos renales, o un quiste en el ovario derecho.

Hay quienes acuden a emergencia con un dolor que ha durado varios días, pensando que se trata de una apendicitis. Sin embargo, el curso normal de la apendicitis es sumamente rápido, generalmente muy violento, y salvo algunos casos de plastrón apendicular, suele terminar en cirugía en el transcurso de un día o dos.

Dos síntomas claves para reconocer una apendicitis, además del dolor, es la inapetencia y la disminución en la frecuencia de evacuaciones. Generalmente el dolor es tan intenso que hace que el paciente doble la espalda hacia la derecha al caminar.

Además, diferentes maniobras médicas, exámenes de laboratorio e imágenes pueden terminar de dirigir el diagnóstico, motivo por el cual no es buena idea diagnosticarse y medicarse a sí mismo.

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